martes, 7 de octubre de 2014

Cinco canciones para cinco aspirantes

Parece que fue ayer cuando estábamos disfrutando de prórrogas y tandas de penaltis en el Mundial de Brasil y ya está aquí la nueva temporada. Es hora de desembarazarnos del sopor veraniego, de dejar atrás la siempre ligeramente tediosa pretemporada, con su ir y venir de rumores y fichajes, con su reguero de partidos intrascendentes en cualquier confín del planeta, para afrontar la nueva campaña con energía. Para ello nos pueden ayudar estas cinco canciones, una por cada uno de los cinco máximos aspirantes al título de la Premier.

Ian Brown

jueves, 2 de octubre de 2014

A falta de fútbol, geografía

Lo primero que hice, cuando se celebró el sorteo de la Champions allá por el mes de agosto, fue correr a Google para ubicar al Ludogorets, uno de los tres rivales que el bombo había colocado en el grupo del Madrid para la primera fase. Resultó ser un joven equipo (fundado en 2001) de Razgrad, una pequeña ciudad búlgara de unos 30.000 habitantes. Casi todo lo que sé de geografía europea lo aprendí gracias a la Copa de Europa (salvo las montañas francesas, que conozco como la palma de mi mano por culpa de Perico e Indurain). Cuando era niño, descubrí ciudades como Rijeka, Anderlecht, Berna, Belgrado, Zabrze, Monchengladbach, Neuchatel, Innsbruck o Luxemburgo, donde jugaban equipos de nombres extraños e imponentes: Young Boys, Estrella Roja, Gornik Zabrze, Borussia Monchengladbach, Spora, Swarovski Tirol. Qué gran invento el de Hanot y Bernabéu para aprender geografía.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Si me necesitas, silba


Todo empezó, como tantas cosas en esta vida, con una conversación entre dos amigos, con una apuesta que en un principio debió de sonar a fanfarronada. Durante un día de pesca, entre trago y trago, Howard Hawks aseguró a su amigo Ernest Hemingway ser capaz de realizar una gran película con la peor de sus novelas. La peor, a juicio del director, era una obra corta titulada Tener y no tener, la historia de un marino que, acuciado por problemas económicos, resuelve dedicarse al contrabando.

viernes, 1 de agosto de 2014

Trece canciones de verano (que no son las típicas)


Las canciones veraniegas son casi un género en sí mismo, desde Georgie Dann a King África, pasando por el Aquí no hay playa de los Refrescos o los inevitables e imprescindibles Beach Boys, con su batería de Surfin'-songs (habría que distinguir, eso sí, como apuntábamos el otro día, entre canción del verano y canción veraniega, que son dos subconjuntos diferentes, aunque a menudo intersecten). Playa, olas, tablas de surf y chicas en bikini: cóctel irresistible. Estas trece canciones, sin embargo, no hablan de eso, o no demasiado, o no todas. Estas trece canciones sí hablan de amores de verano y desamores de invierno (o viceversa), de heridas que cicatrizan en el mar, de días interminables y noches sin fin, de lo inhóspito que puede resultar el verano y hasta de asesinatos y esqueletos fosforescentes Son canciones de verano, pero no son, creo, las típicas. Requisito: todas en castellano. Dato: en ninguna, salvo descuido, aparece la palabra surf.

miércoles, 30 de julio de 2014

Playlist: Verano 2014


Esta no es una playlist sobre canciones del verano, ni tampoco sobre canciones veraniegas (que son dos cosas diferentes), pese a que en su escueto título aparezca la palabra verano. Tampoco se trata de una lista de canciones de este 2014, aunque tal año encabece la lista y alguna se haya colado. Verano 2014 es una lista muy personal (pero absolutamente transferible), basada en música que he escuchado últimamente, durante lo que llevamos de verano. Son canciones que he ido adjuntando a una lista de Spotify, sin demasiado orden ni concierto. No existe criterio estilístico, temporal o temático; son simplemente un puñado de canciones chulas, al menos para mí.

viernes, 9 de mayo de 2014

The Go-Betweens: el grupo que deberías amar


A veces, en esto de la música, tenemos la impresión de no entender nada. A veces nos cuesta comprender que los demás no aprecien lo que para nosotros resulta tan claro. Nos resulta inexplicable que ese disco tan cojonudo no suene en la radio a todas horas o que ese grupo que nos chifla no se cite siempre entre los grandes de la historia, o al menos de su época. Nos preguntamos cómo es posible que sus canciones no las tarareen las chicas por la calle, con sus cascos al oído, cuando llega la primavera. Canciones como Cattle and caneBachelor kissesSpring rainBye bye pride o The clock. Grupos como The Go-Betweens.

lunes, 5 de mayo de 2014

Los mismos once cabrones de siempre

"Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores, los martes a siete u ocho, los jueves a cuatro, el viernes a dos y el sábado ya pienso que tienen que jugar los mismos cabrones de siempre"
John Benjamin Toshack


martes, 29 de abril de 2014

Super 8 y yo: casi 20 años de amor


A Super 8, como a todas las cosas importantes de mi vida, llegué un poco tarde. Pero, como también sucede con todas las cosas importantes de mi vida, ya me ha sido imposible abandonarlo. Hay discos a los que uno vuelve una y otra vez porque se lo pide el cuerpo, porque no tiene más remedio. Hace poco hablaba de El Niño Gusano. Ahora hablaré (poco, no se me asusten) del debut de Los Planetas, que estos días cumple 20 años. El disco que cambió el rock patrio, según titula Rolling Stone, donde Florent analiza lacónicamente, canción a canción, el álbum. El titular es exagerado, claro, pero para mí, y para un montón de gente de mi generación, tiene todo el sentido del mundo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Canción de viernes: Mr Camping (El Niño Gusano)


Hay días en los que me levanto con necesidad de escuchar a El Niño Gusano. Me pasa también con otros grupos, pero en menor medida. Entonces, antes de hacer nada, antes incluso de tomarme el imprescindible café para empezar a funcionar, acudo a mi estantería de CDs, sección indie nacional noventero, y cojo uno de los discos del grupo de Zaragoza. Si me levanto un pelín melancólico, escojo 'El escarabajo más grande del mundo', su último disco, mi favorito. Me zambullo en la historia del Angel Guardia (tráteme de usted, soy mucho mejor que vos), espero un minuto para ser sólo labios ya (ay, Lourdes, qué canción), me asomo a la ventana del fabricante de alas de mariposa, repito que Yugoslavija me gusta más y acabo jodido por no ser ruso, señor.

martes, 21 de enero de 2014

Nuestro Eindhoven


Cómo pensar entonces, en aquella tarde fría y soleada, que aquello no era un final más, de esos que acostumbrábamos de cuando en cuando, sino el final definitivo, fundido a negro, títulos de crédito y si te he visto me acuerdo lo justo. Cómo imaginar que después de ese abrazo a medias sólo quedaría el hola y el qué tal te va, el cuánto tiempo y el tenemos que quedar algún día, el qué bien te veo y el ya te llamo si eso. Visto con perspectiva todo parece tan claro como inevitable, pero entonces no. Entonces parecía otra despedida de tantas, dolorosa pero transitoria; parecía que aún teníamos todo el tiempo del mundo y mil cosas por compartir.