viernes, 24 de octubre de 2014

Canción de viernes: Gente abollada (Surfin' Bichos)


Llevaba tiempo queriendo reanimar esta guadianesca sección, que llevaba moribunda desde que El Niño Gusano se asomó allá por el mes de febrero, pero no me terminaba de decidir. Pasa como cuando llevas demasiado sin llamar a un amigo querido. Cuanto más tiempo pasa, más pereza te da. Necesitas una excusa, una chispa que actúe de detonante, y entonces todo fluye, y entonces te preguntas por qué demonios no lo hiciste antes. Anoche me puse a escuchar, después de mucho tiempo, 'La luz de tus entrañas', el disco de debut de Surfin' Bichos. Al escuchar "Pedro vive oscuro y solo en el fondo del bar", saltó esa chispa.

En tiempos de zozobra hay que recurrir a los clásicos. A mis clásicos, claro.

Se podría considerar que Gente abollada fue el principio de todo: el primer tímido hit de los Surfin' Bichos, la canción que cautivó a sus primeros fans, el germen de una dinastía albaceteña que llega hasta nuestros días. Gente abollada estaba ya incluida en la maqueta con la que lograron el tercer puesto en el concurso Villa de Madrid. Con ella participaron en El Salero, un ecléctico concurso musical de TVE presentado por José Manuel Parada. Ganaron. Olvídense de la imagen, de sus rostros juveniles, de la camisa estampada de Fernando, del flequillo de Joaquín Pascual, y céntrense en la música. Y piensen que esto era un programa de TVE en una mañana dominical de 1990.



Aparte de versiones maqueteras, existen tres grabaciones diferentes de Gente abollada. En 'La luz en tus entrañas' está contenida la principal, la más conocida, con esos metales tan característicos. Poco antes, en 'Surfin' Bichos EP', adelanto del álbum, aparecía una versión de producción más oscura y mate, sin el adorno de los vientos. Por último, está la denominada versión radiografía, que abre el EP 'Gente abollada', publicado pocos meses después del disco. Se trata de una remezcla de la aparecida en el álbum, una versión extendida con un inicio diferente.



No merece la pena hablar de la generación perdida (otro día, si acaso), de pioneros del indie, ni de genios incomprendidos o grupo maldito y adelantado a su tiempo. En todo ello hay parte de verdad, pero lo que realmente cuenta es que Surfin' Bichos sacaron cuatro discos magníficos entre 1989 y 1993 (más un mini LP de versiones escogidas y un disco de rarezas). Cuatro discos que en su día tuvieron un alcance limitado, pero no dejan de ser redescubiertos por generaciones posteriores. Después se separaron y formaron otros proyectos, ramificándose en el árbol genealógico más excitante de la historia del rock español, lleno de escisiones y felices reencuentros. Hasta hoy.

Regresaron en 2006, pero no sucumbieron, como tantos otros, a la tentación de estirar el chicle. Cumplieron lo prometido: unos cuantos conciertos y adiós. Lo suficiente para ajustar cuentas con el pasado, para paliar un final agridulce, para satisfacer a muchos fans que no pudimos verlos en su día.

Como en un Walk on the wild side albaceteño, Fernando Alfaro desgranaba en Gente abollada un puñado de vidas al límite, donde se mezclan alcohol, drogas, demencia, muerte y miseria. Los dolorosos recuerdos de Pedro, siempre al fondo del bar; la promesa incumplida de Juanma a su chica, medio muerta en una cama de hospital; la locura de Paco el Loco, pistola en mano, con la mandíbula cuadrada y la mente vacía. Crónicas de la desolación. Historias de gente abollada, luces en la ciudad.

Y qué desastre.



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Todas las canciones de viernes

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Foto | http://persephone.cps.unizar.es/General/gente/spd/SurfinBichos/rev/rdl67.html

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu recordatorio de los Surfin Bichos, la piel de gallina, quizás por el frio o por tus palabras, me inclino por lo segundo.

Saludos.

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