lunes, 16 de mayo de 2011

Diez años (recordando al EuroAlavés)

Hace hoy justo diez años el Deportivo Alavés se plantaba en Dortmund para jugar la final de la Copa de la UEFA frente al Liverpool, tras haber dejado en la cuneta al Kaiserslautern, en semifinales; Rayo Vallecano, en cuartos, y al poderoso Inter de Vieri, Recoba, Seedorf, Blanc y Zanetti en octavos de final.

El equipo vitoriano, entrenado por Mané, no tenía ninguna estrella, pero sí un gran bloque formado por una mezcla de prometedores jóvenes y veteranos. Allí estaban, por ejemplo, Javi Moreno, cuya extraordinaria labor en el Alavés le sirvió para fichar por el Milan; Cosmin Contra, que tomó también rumbo al club rojinegro; Jordi Cruyff, buscando reencontrarse con el fútbol tras su agridulce paso por Inglaterra; el argentino uruguayo Iván Alonso, aún hoy en activo en las filas del Espanyol, y Antonio Karmona, veterano capitán curtido en mil batallas menores.

La confrontación de un equipo modesto y novato en esas lides frente a uno de los históricos del fútbol europeo resultó un duelo vibrante, apasionante y esquizofrénico. Un encuentro con continuas alternativas, en el que el Alavés se vio varias veces al filo del abismo y se aferró a la vida con un vigor extraordinario. Todos los aficionados recordarán la salida en tromba del Liverpool ante un tímido y asustado Alavés y cómo al cuarto de hora el sueño vitoriano parecía saltar por los aires después de marcar Gerrard el 2-0. La final, que no había hecho más que empezar, entraba en el peor de los escenarios. Fue entonces cuando Mané, en un gesto audaz, retiró al central Eggen para dar entrada a Iván Alonso, que, a los cuatro minutos de ingresar, marcó un cabezazo majestuoso tras un centro medido de Contra. Recordarán los que vieron aquel partido cómo McCallister marcó de penalti el 3-1 al filo del descanso y también los dos goles de Javi Moreno que, al poco de empezar la reanudación, devolvieron las tablas al marcador. Imposible olvidar el gol del mítico Fowler y el empate de Jordi Cruyff, rematando de cabeza un saque de esquina, con los 90 minutos casi extinguidos.

Con empate a cuatro se llegó a la prórroga y ahí, a tres minutos del final, con los penaltis al alcance de la mano, con dos jugadores menos el Alavés, llega el recuerdo más doloroso para los vitorianos. Una falta lateral desde la izquierda, la cabeza de Geli que busca alejar el peligro y el balón tomando el camino incorrecto y chocando contra la red. El sueño, nítido durante un par de horas, se había esfumado de golpe. El cruel (auto)gol de oro supuso el más duro despertar, pero en la memoria de todo aficionado al fútbol siempre habrá un hueco para aquel equipo humilde que estuvo a un paso de lograr la hazaña en una final imposible de olvidar. Perdió el Alavés, pero la historia del fútbol ganó una de esas bellas batallas que tanto nos gusta recordar.




Así lo contaron:

3 comentarios:

iaGo dijo...

Que recuerdos, me acuerdo de empezar a verlo, y darlo por perdido con el 3-1 l descanso, y ponerme a ver otra cosa... luego cambie, y estba en la prorroga, que me la trague enterita. Una pena, la verdad... estarían ahora en donde están de haberla ganado?

George Best dijo...

iaGo: eso es imposible de saber, pero no creo que las cosas hubieran sido muy diferentes. Ahora el club está en Segunda B, al borde de la desaparición. Una pena. Yo recuerdo este partido como uno de los más emocionantes que he vivido. A la semana siguiente el Valencia perdía la final de la Champions contra el Bayern en los penaltis.

supersalvajuan dijo...

Como para olvidar aquella final... Geli, por Dios!!!

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