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lunes, 5 de mayo de 2014

Los mismos once cabrones de siempre

"Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores, los martes a siete u ocho, los jueves a cuatro, el viernes a dos y el sábado ya pienso que tienen que jugar los mismos cabrones de siempre"
John Benjamin Toshack


martes, 24 de septiembre de 2013

Una copa más


Llega un momento durante la noche en el que te percatas de que no hay vuelta atrás. No dura mucho, pero por un instante eres perfectamente consciente de que las cartas están echadas y todo acabará en dosis variables de ibuprofeno, arrepentimiento y melancolía. Puede ser a la cuarta, a la quinta o a la sexta copa, dependiendo de la costumbre y el aguante de cada cual. Es ese momento en el que aún estás lo suficientemente lúcido para darte cuenta, pero ya lo bastante borracho para plantearte plegar velas.

viernes, 28 de junio de 2013

El penalti a lo Panenka es el nuevo gin-tonic


Durante años el penalti a lo Panenka fue una especie de animal mitológico, objeto de historias contadas por los más viejos del lugar que los jóvenes escuchábamos fascinados. Nos hablaban de un futbolista checo que, jugándose la final de la Eurocopa contra Alemania en la tanda de penaltis, se inventó un lanzamiento nunca antes visto. Antonin Panenka, que así se llamaba el hombre en cuestión, en lugar de lanzar el tradicional balonazo intentando poner la bola fuera del alcance del portero, acarició balón con un toque sutil para que se colara suavemente por el centro de la puerta, mientras Maier, el meta alemán, se dejaba caer hacia un lado. Ese insólito lanzamiento le dio a la selección de Checoslovaquia el único título de su historia.

martes, 25 de junio de 2013

Jugar al póker en gayumbos



El relato de la actual selección española de baloncesto, campeona del Mundo y Europa y subcampeona olímpica, cuenta que todos estos éxitos se fraguaron en la pocha. Se dice que las partidas de cartas con las que los seleccionados mataban las horas muertas cimentaron una camaradería que se terminó reflejando en la cancha. En aquellos primeros años de éxitos baloncesteros, se comparaba el buen rollo de la selección de basket con el permanente ambiente enrarecido de la de fútbol.