El fallido asalto al bronce frente a Rusia en Londres fue la enésima batalla librada por esta maravillosa generación de baloncestistas (basquetbolistas los llaman allá) argentinos. La generación de los que resisten (Emanuel Ginóbili, Luis Scola, el Chapu Nocioni, Pablo Prigioni, Carlos Delfino, Leonardo Gutiérrez) y de los que quedaron por el camino (Pepe Sánchez, Oberto). La generación que ha dado al baloncesto argentino una década de gloria sin precedentes.
sábado, 18 de agosto de 2012
¿El último tango en Londres?
Un triple fallado por Andrés Nocioni desde la esquina a falta de pocos segundos impidió a la selección argentina conseguir el bronce olímpico el pasado domingo frente a Rusia. El final recordó al de la semifinal mundialista que jugaron los argentinos en 2006 contra España. El mismo protagonista (Nocioni), el mismo lanzamiento desde el mismo lugar de la pista, similar diferencia en contra (dos puntos entonces, un punto el domingo) y parecidos segundos por jugar. Idéntico resultado final: el aro escupiendo el balón y los argentinos lamentando su suerte.

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jueves, 16 de agosto de 2012
Canciones futboleras: Vicente del Bosque (El Niño Gusano)
Cuando, en 1996, El Niño Gusano publicaron el disco 'El efecto lupa', Vicente del Bosque solamente era un exfutbolista del Real Madrid que había jugado en la primera plantilla en los años 70 y 80 y, como tantos otros, había terminado como entrenador de la cantera del equipo blanco. Difícilmente podían sospechar Sergio Algora y compañía que el salmantino se iba a convertir, apenas tres años después, en entrenador del primer equipo y, aún menos, que ese parche provisional iba a cristalizar en una etapa triunfal para el madridismo.
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miércoles, 25 de julio de 2012
La final de Los Ángeles
Mira como gana la selección,
España está aplastando a Yugoslavia
por 20 puntos arriba
El imperio contraataca – Los Nikis
España está aplastando a Yugoslavia
por 20 puntos arriba
El imperio contraataca – Los Nikis
Antonio Díaz Miguel colocó a sus tres bases a la cancha -Solozábal, Llorente y Corbalán- para jugar el último tramo de la semifinal contra Yugoslavia. Con franca ventaja en el marcador, el seleccionador español buscaba control, anestesiar el encuentro para que muriera lenta y dulcemente. No todos los días se gana una semifinal de Juegos Olímpicos y España estaba derrotando al equipo de Mirko Novosel en una segunda parte memorable. Al fondo, en la gran final, aparecía ya Estados Unidos.
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lunes, 9 de julio de 2012
Sergio Algora
En una ocasión lo tuve a tres metros de mí. Acababa de dar con su grupo, La Costa Brava, un concierto en Granada, presentando su último disco, 'Velocidad de crucero'. Estaba yo, después de presenciar el directo, en un pub (la desaparecida Válvula) con un grupo de amigos tomando unas cervezas cuando aparecieron por allí Sergio, Fran y demás. Hubo un momento en que el resto de la banda desapareció y él se quedó solo en la barra. Nunca he sido mitómano. Apenas tengo autógrafos y soy bastante reacio a conocer a los músicos que admiro. Siempre pienso que me van a decepcionar y prefiero disociar la actividad artística de el carácter de la persona en cuestión. Me consta que se pueden hacer canciones preciosas siendo un gilipollas integral. Además mi timidez congénita me impide acercarme a alguien, por muy amable y solícito que sea, y decirle que sus canciones son cojonudas. Me siento ridículo. Seguro que está harto de escuchar chorradas parecidas, pienso en esos momentos. Tampoco sabría qué más decirle, cómo continuar la conversación. En fin...
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miércoles, 4 de julio de 2012
El fútbol ya sí mola
Se quejaba Nick Hornby, en un pasaje de su imprescindible novela autobiográfica Fiebre en las gradas (1992), de que la gente que sólo lo conocía en su vertiente futbolera le preguntaba casi con monosílabos qué tal iba su Arsenal, volviéndose de inmediato para hablar con otro interlocutor de la vida en general, como si ser un ferviente hincha de un club de fútbol lo inhabilitara para ser capaz de sostener una conversación sobre cualquier asunto medianamente serio. Puede que a los aficionados más jóvenes esto les parezca exagerado, ya que las cosas han cambiado en los últimos años, pero cuando yo, hace casi dos décadas, leí estas palabras de Hornby me sentí bastante identificado.
En aquellos tiempos, en los círculos más o menos intelectuales, el fútbol era visto como un entretenimiento para mentes holgazanas, una prolongación del circo romano para tener entretenida a la ignorante plebe. Si disfrutabas con el balón y te movías en determinados ambientes tenías dos vías: llevar tu afición en silencio, cual hemorroides, o soportar las miradas mezcla de incomprensión y conmiseración cuando decías que te ibas a casa porque había un apasionante partido de Copa de Europa. ¿Cómo podía alguien medianamente ilustrado, alguien que leía a Borges y Wilde, veía películas en V.O. y disfrutaba con música que no sonaba en los 40 disfrutar viendo a unos tíos dándole patadas a un balón? ¿Acaso era posible amar fútbol y literatura a la vez y no estar loco?
En aquellos tiempos, en los círculos más o menos intelectuales, el fútbol era visto como un entretenimiento para mentes holgazanas, una prolongación del circo romano para tener entretenida a la ignorante plebe. Si disfrutabas con el balón y te movías en determinados ambientes tenías dos vías: llevar tu afición en silencio, cual hemorroides, o soportar las miradas mezcla de incomprensión y conmiseración cuando decías que te ibas a casa porque había un apasionante partido de Copa de Europa. ¿Cómo podía alguien medianamente ilustrado, alguien que leía a Borges y Wilde, veía películas en V.O. y disfrutaba con música que no sonaba en los 40 disfrutar viendo a unos tíos dándole patadas a un balón? ¿Acaso era posible amar fútbol y literatura a la vez y no estar loco?
martes, 3 de julio de 2012
Siempre nos quedará Kiev
Todo empezó en Viena, una noche de verano de hace ya cuatro años. Aquel polvo salvaje, apasionado y apresurado nos supo a gloria después de largo tiempo de abstinencia. Necesitábamos ese alivio, esa descarga de tensión acumulada tras tantos intentos fallidos, tras tanta negativa, tras tanto maldito gatillazo. Nos pilló por sorpresa, para qué engañarnos. Habíamos tenido nuestras diferencias y no confiábamos en que nuestros flirteos fueran a tener un final feliz. Pero así fue y, lo que es mejor, no se trató de un fugaz aquí te pillo y aquí te mato, sino que fue el principio de una relación fructífera y plena, de un idilio que se alarga ya durante cuatro años.
Lo de Johannesburgo fue diferente. La urgencia ya no era tanta y aprendimos a disfrutar de otra manera. No era ya cuestión de satisfacer una necesidad acumulada, sino de recrearse en cada movimiento, de gozar lenta, pausadamente. Johannesburgo fue el mejor orgasmo de nuestra vida, el culmen del placer, la cumbre (ahora lo sabemos) irrepetible. Nunca vamos a sentir nada igual y eso, en cierto modo, nos desazona.
Lo de Johannesburgo fue diferente. La urgencia ya no era tanta y aprendimos a disfrutar de otra manera. No era ya cuestión de satisfacer una necesidad acumulada, sino de recrearse en cada movimiento, de gozar lenta, pausadamente. Johannesburgo fue el mejor orgasmo de nuestra vida, el culmen del placer, la cumbre (ahora lo sabemos) irrepetible. Nunca vamos a sentir nada igual y eso, en cierto modo, nos desazona.
lunes, 2 de julio de 2012
La vida es un top 5: momentos de la final
Los cuatro goles de España y el momento en que Casillas levantó la Copa. Para elegir los cinco mejores momentos de la final no hay que devanarse los sesos demasiado. Sin embargo, en Belfast Boy queremos buscar otros cinco instantes que, por una u otra razón, nos llamaron la atención. Obviamente, se admiten sugerencias.
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jueves, 28 de junio de 2012
La revancha de Sergio Ramos
Mientras Sergio Ramos se dirigía hacia el punto de penalti, medio twitter estaba escribiendo en su smartphone de última generación un ingenioso chiste, quizás involucrando a la Estación Espacial Internacional, quizás a la luna. Cuando el sevillano de Camas cogió la pelota, muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza recordando la última semifinal de Champions y Pedro Jota ya se frotaba las manos pensando en otro gráfico ocurrente. En el momento en que Sergio tomó carrerilla y se paró justo en la línea de la frontal, la mayoría de españoles rezaron ante su televisor porque el balonazo (porque qué otra cosa sino un balonazo podría intentar el central madridista) cogiera puerta y no se tropezara en su camino con el cuerpo de Rui Patricio. Si Xabi Alonso, el hombre sereno, había errado su disparo, qué esperar de Ramos.
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martes, 26 de junio de 2012
El alivio de Montolivo
Indudablemente, la imagen de los cuartos de final de la Eurocopa, y seguramente de lo que llevamos de torneo, fue el penalti estilo Panenka de Andrea Pirlo. El lanzamiento del mediocentro de la Juventus cambió el rumbo de la tanda y comenzó a cimentar el triunfo de los suyos. La ejecución sutil y delicada y el rostro sereno de Pirlo tras ver el balón alojarse en la portería es ya una de las estampas de la historia del fútbol. Hubo, no obstante, otra imagen que, aunque no tan llamativa, resume bastante bien la agonía del deporte cuando se resuelve en detalles nimios.
El 'panenka' de Pirlo
Más de uno esperaba la ocurrencia de Mario Balotelli, el genio excéntrico (más lo segundo que lo primero, probablemente). A nadie le hubiera extrañado que al inestable delantero del Manchester City le diera por inventarse un penalti a lo Panenka en la decisiva tanda de cuartos de final, haciendo honor a su fama. Pero no, su lanzamiento, impecablemente canónico, fue ajustado al palo derecho de la portería defendida por Hart, que no pudo rozar la pelota pese a acertar al lanzarse a su derecha. La locura esta vez no la puso Balotelli, sino Andrea Pirlo. Sólo que no fue una locura. Sabía bien lo que hacía.
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