Cuando, en 1996, El Niño Gusano publicaron el disco 'El efecto lupa', Vicente del Bosque solamente era un exfutbolista del Real Madrid que había jugado en la primera plantilla en los años 70 y 80 y, como tantos otros, había terminado como entrenador de la cantera del equipo blanco. Difícilmente podían sospechar Sergio Algora y compañía que el salmantino se iba a convertir, apenas tres años después, en entrenador del primer equipo y, aún menos, que ese parche provisional iba a cristalizar en una etapa triunfal para el madridismo.
