miércoles, 27 de febrero de 2013

Raphael II de España

A los 19 años, Rafael Martos Sánchez se daba a conocer al mundo con un triple premio en el Festival internacional de Benidorm. En seguida llegaron los primeros singles, en los que aparecía con el nombre que haría fama: Raphaël, con ph y una diéresis que acabaría cayéndose por el camino. Pronto vendría la colaboración con su inseparable Manuel Alejandro y una carrera musical llena de éxitos y de noches triunfales en cualquier rincón del mundo. Hoy Raphael es un mito.

A los 19 años, Raphaël (con ph y diéresis) Varane se ha dado a conocer al mundo con dos goles soberbios, que han sido la punta del iceberg de sendas colosales actuaciones en el Bernabéu y el Camp Nou. Si aquél tuvo en Manuel Alejandro a su compañero y guía, éste tiene en Mourinho a su mentor, con la aquiescencia cómplice de Zidane.

Raphaël Varane tiene por delante una carrera futbolística llena de éxitos y de noches triunfales en cualquier rincón del mundo. Está a un telediario de ser el mariscal en la zaga del Real Madrid y la selección francesa. Varane se hace llamar Varane, pero lo deberíamos empezar a conocer por Raphael. Será Raphael I de Francia y II de España.


martes, 26 de febrero de 2013

La tercera vía del chinarrismo


Con respecto a Sr. Chinarro existen dos grupos de fans completamente diferenciados, incluso enfrentados; se podría decir hasta que irreconciliables. Por un lado están los viejos seguidores de la época de Acuarela, aquellos que coleccionaban cada disco, cada EP y cada single exclusivo, pertenecían al hoy extinto club de fans Mártires de Santa Teresa y defendían a Luque a capa y espada ante los que criticaban su oscuridad y su cripticismo. Muchos de estos antiguos fans enarcaron la ceja cuando en 2005 apareció 'El fuego amigo', renegaron definitivamente con ‘El mundo según’ y reciben cada nuevo disco con sarcasmo, sin hueco ya siquiera para la decepción. Nunca le perdonarán a Luque haber traicionado a Chinarro, al verdadero Chinarro.

viernes, 18 de enero de 2013

El ciclismo y nosotros, que nos quisimos tanto


Armstrong ha reconocido en una entrevista a Oprah Winfrey que se dopó sistemáticamente durante los años en que ganaba un Tour tras otro. "Mi cóctel era EPO, transfusiones y testosterona", afirma el tejano. Evidentemente, la confesión no ha cogido a nadie por sorpresa, pero supone otro clavo, quizás el definitivo, en el ataúd de un deporte que lleva tiempo moribundo. Los que hemos amado tanto este deporte, los que hemos vibrado con la belleza de finales en alto, sprints y abanicos, hace tiempo que nos sentimos dolidos y desamparados.

miércoles, 16 de enero de 2013

Última tarde en Highbury


Cuando alguien me pregunta mi opinión en el eterno dilema Beatles-Stones, yo suelo descolgarme decantándome por el tercero en discordia en esa élite sesentera del pop británico: los fantásticos y nunca bien ponderados Kinks. Mi respuesta, no lo negaré, tiene algo de boutade y de intentar salirme por la tangente, pero también contiene una gran parte de convencimiento. Amo cada disco de los Beatles (unos más que otros, claro) y disfruto enormemente con los Rolling Stones, pero si tuviera que elegir el grupo cuyas canciones me han hecho disfrutar más a lo largo de mi vida, seguramente ese sería el de los hermanos Davies. Soy consciente de que probablemente las otras dos bandas posean trayectorias más sólidas, pero aquí ya entramos en el terreno de las sensaciones, donde se mezclan gustos personales y recuerdos. “A los Beatles se les admira, a los Rolling Stones se les respeta, a los Kinks se les ama”. En cierta ocasión le escuché esta frase al periodista Diego Manrique. La firmo ahora mismo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Canción de viernes: Kamasutra (Los Gypsys)

Es posible que lo de los Nuggets hace tiempo se nos fuera de las manos. Y no estoy hablando de pollo, balanzas que escupen la realidad a la cara y sentimiento de culpa. Tampoco de baloncesto. Los Nuggets, como muchos sabrán, es el título corto de ese doble LP recopilatorio de subtítulo casi imposible de recordar -'Original Artyfacts from the First Psychedelic Era, 1965–1968'-, pero tremendamente descriptivo. El disco, publicado en 1972, contenía una selección de 28 grupos estadounidenses sesenteros de rock'n'roll, garage y psicodelia, realizada por Lenny Kaye, guitarrista de Patti Smith Group, a requerimiento de Jake Holzman, capo del sello Elektra.

Con el tiempo, aquel modesto doble recopilatorio de hits menores se fue convirtiendo en una franquicia. En los años 80 se editaron varios volúmenes temáticos (Punk, Pop, Acid Rock, Early San Francisco...) y, a finales de los 90, el LP doble se convirtió en una preciosa caja de 4 CDs que cuadruplicaba el contenido original, y que acaba de ser reeditada. No tardó en aparecer familia, reconocida o bastarda (a destacar la serie Pebbles). En el otro lado del océano surgieron unos primos cercanos ('Nuggets II: Original Artyfacts from the British Empire and Beyond, 1964-1969') y al final, a pesar de la peligrosa endogamia, la descendencia fue hermosa, abundante y aventajada: 'Children of Nuggets: Original Artyfacts from the Second Psychedelic Era, 1976-1995'. Con el carnet de familia numerosa en la maleta, la familia Nugget se fue de viaje y surgieron recopilatorios de este tipo en lugares como Brasil, Portugal, Rusia o Irán. Tanta fortuna ha hecho el término nugget que se ha terminado utilizando como etiqueta para definir un tipo de sonido concreto.

martes, 4 de diciembre de 2012

La felicidad es un gol de Mijatovic


Comentaba el otro día un amigo que uno de los momentos más felices de su vida había sido cuando Mijatovic marcó aquel gol en el Amsterdam Arena. Mi amigo es un hombre sensato, culto, inteligente, con dos carreras universitarias en su haber, un buen trabajo, padre de un hijo precioso, con una familia estupenda y bastantes amigos. Digo esto para dejar claro que no se trata de un hooligan obtuso ni de alguien vacío y asocial que no tiene más remedio que llenar su vida con lo que hacen veintidós tíos en un prado en pantalones cortos.

Escuchábamos sus palabras un tercer amigo y yo, futboleros y madridistas también, y asentimos cómplicemente. No solo entendíamos lo que nos estaba contando, sino que compartíamos su opinión al 100%. Claro que también era uno de los mejores momentos de nuestra vida. Estábamos hablando de la Séptima, joder. A los tres nos parecía lo más normal del mundo.

La estrella pop que jugaba al fútbol


Sucedió a mediados de los noventa. En una de esas tardes perezosas que pasábamos escuchando música y hablando de vete tú a saber, mi amigo Paco me enseñó un disco que de inmediato me llamó la atención por su portada. En ella aparecía la fotografía de un atractivo futbolista con los brazos caídos, camiseta roja, melena al aire y abundante barba. La instantánea parecía tomada en los años 60 y el contraste de las piernas embarradas del jugador con su imagen de Jesucristo cool resultaba impactante. Reconozco que en ese momento no tenía ni idea de quién era aquel hombre. Mi amigo puso el disco y, al instante, quedé prendado de las guitarras aceleradas y las melodías vivaces. El contenido estaba, como mínimo, a la altura del continente. En la tapa, junto al jugador con pinta de estrella del pop, aparecían tres letras: The Wedding Present.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cuando el Atlético de Madrid metía canastas

Quinta
Walter Berry
A caballo entre los ochenta y los noventa, el baloncesto aún era un deporte de moda, aprovechando los últimos rescoldos del ardor ochentero que, impulsado por los éxitos de la selección española, había llegado a convertir los triples y los tiros libres en seria alternativa a los penaltis y los córners. Eran tiempos de proliferación de canastas en patios de colegio y de carruseles baloncestísticos radiofónicos los sábados por la tarde. Los niños soñaban con emular los triples de Epi y los contraataques de Iturriaga tanto como los goles de Butragueño. Jesús Gil y Gil había llegado en 1987 a la presidencia del Atlético de Madrid, con Paolo Futre bajo el brazo, y en un par de años destituyendo y contratando a entrenadores como si no hubiera un mañana no habían brotado los frutos deseados en forma de títulos. Fue entonces cuando se encaprichó del nuevo juguete de moda. Aunque los conocimientos de Gil sobre baloncesto no iban más allá de saber que había que meter una pelota por un aro, el presidente rojiblanco decidió que su club tendría una sección de baloncesto.

Construir un equipo desde abajo, ascendiendo categoría a categoría, año a año, con paciencia y tesón, no era una opción para el impaciente Gil. El primer intento, en 1989, fue comprar la plaza del CB Oviedo, que jugaba en Primera División, la segunda categoría del basket español. El objetivo era conseguir cuanto antes el ascenso a la Liga ACB, pero aquel equipo, entrenado por Mateo Quiros y comandado por el americano Terence Rayford y el veterano Quino Salvo, se estrelló estrepitosamente y descendió a Segunda División, tras caer en el playoff ante el Lagisa Gijón.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La vida es eso que pasa entre disco y disco de Yo La Tengo


Yo La Tengo anuncian nuevo disco. Su título será Fade y estará en las tiendas de discos el 15 de enero. Leí la noticia esta mañana en algún medio digital y en seguida pensé que el trío de Hoboken es uno de los grupos de mi vida. Una de esas bandas cuya música te acompaña con el paso de los años, como ese amigo que siempre está ahí, en segundo plano, pero acude presto cuando lo necesitas. Tanto es así que casi diría que puedo ordenar los recuerdos fundamentales de mis últimos 20 años de vida en base a su discografía.

lunes, 12 de noviembre de 2012

A la perdición por una pulsera


“Sin embargo, de camino al bar pensé que todo acabaría mal. Parece absurdo, pero es cierto. No oía mis pasos, eran los de un hombre muerto”. La frase la pronuncia Walter Neff, el personaje interpretado por Fred MacMurray en Perdición, mediado el metraje del film. A MacMurray, a pesar de que todo ha salido bien, a pesar de que no hay ningún cabo suelto, le asalta de pronto esa molesta sensación. Nosotros, que hemos visto empezar la película, que hemos escuchado su confesión (“Yo lo maté. Lo maté por dinero y por una mujer. No conseguí el dinero ni tampoco a la mujer”) sabemos que su repentina impresión es fundada. Efectivamente, es un hombre muerto.