La selección brasileña, una de las grandes favoritas, debuta esta noche en el Mundial contra la modesta Corea del Norte, una de las cenicientas del torneo. Una selección desconocida y de nula experiencia internacional. ¿Nula? Bueno, no exactamente. Los norcoreanos ya tienen una experiencia mundialista. Fue hace muchos años y no les fue demasiado mal.
Corea del Norte se clasificó para el Mundial 1966 después de eliminar a Australia. En plena Guerra Fría y dadas las inexistentes relaciones diplomáticas entre Inglaterra, país organizador, y la estalinista República de Corea, su participación en el torneo llegó a estar en duda. Finalmente la selección asiática se presentó en Middlesbrough para debutar contra la Unión Soviética, encuentro que se saldó con una previsible derrota por 3-0. La segunda jornada les enfrentaba a Chile, que se adelantó en el minuto 26. Cuando el partido agonizaba y la eliminación de Corea del Norte parecía un hecho, se produjo el empate en el minuto 88. Aún estaban vivos en la competición. El pase a cuartos de final dependía de una victoria contra la Italia de Mazzola, Facchetti y Rivera. Un sueño. Una utopía.