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martes, 29 de abril de 2014

Super 8 y yo: casi 20 años de amor


A Super 8, como a todas las cosas importantes de mi vida, llegué un poco tarde. Pero, como también sucede con todas las cosas importantes de mi vida, ya me ha sido imposible abandonarlo. Hay discos a los que uno vuelve una y otra vez porque se lo pide el cuerpo, porque no tiene más remedio. Hace poco hablaba de El Niño Gusano. Ahora hablaré (poco, no se me asusten) del debut de Los Planetas, que estos días cumple 20 años. El disco que cambió el rock patrio, según titula Rolling Stone, donde Florent analiza lacónicamente, canción a canción, el álbum. El titular es exagerado, claro, pero para mí, y para un montón de gente de mi generación, tiene todo el sentido del mundo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Los Planetas en Los Cármenes



Los Planetas en El Día Después de Canal + (vía @estebanmoneo)

jueves, 7 de julio de 2011

Canciones futboleras: Un buen día (Los Planetas)


Aquella tarde del 26 de junio de 1999, después de una buena siesta y leer algunos tebeos de Spiderman, Juan encendió la tele para ver un partido de fútbol. Se trataba de la final de la Copa del Rey, que enfrentaba en el sevillano estadio de La Cartuja al Atlético de Madrid de Radomir Antic y al Valencia de Claudio Ranieri. Aquel Valencia de Cañizares, Carboni, Mendieta, Farinós y Claudio López contenía ya el germen del equipo que, con Cúper en el banquillo, alcanzaría dos finales consecutivas de Champions en 2000 y 2001. El Atlético, por su parte, vivía unos años complicados después de tocar el cielo con el doblete del 96. La sustitución de Antic por Sacchi en el verano de 1998 no dio los frutos deseados y el equipo, con Antic de nuevo a los mandos, esquivó temporalmente el descenso a Segunda y se coló en la final de Copa.

lunes, 31 de enero de 2011

Discos para una isla desierta: Una semana en el motor de un autobús (Los Planetas)

Imagínate que, desesperado tras una ruptura sentimental, te sumerges en la búsqueda de todo tipo de sensaciones que te alivien el dolor, para terminar descubriendo que todos esos bálsamos artificiales no son la solución; que la verdad no está ahí fuera, sino en el interior de tu mente. Este es, a grandes rasgos y contado con brocha gorda, el argumento de 'Una semana en el motor de un autobús', el disco conceptual -consciente o accidentalmente- que Los Planetas se sacaron de la manga en 1998.

El álbum llegó en el momento más difícil. 'Pop' (1996) no había sido el éxito comercial que su discográfica presumía e incluso el entusiasmo de la crítica se había enfriado algo respecto a su disco de debut, el inmenso 'Super 8' (1994). A ello se sumaban los problemas internos de la banda. May, bajista desde la fundación del grupo, había abandonado, al igual que Raúl Santos, efímero batería de la época de 'Pop', y los escarceos con las drogas empezaban a resultar problemáticos. Con todo en contra, Los Planetas grabaron en Nueva York un disco que era una especie de ahora o nunca. Ellos contra todo: la discográfica, la inercia autodestructiva del propio grupo, el escepticismo de todos y el desvanecimiento del sueño independiente en España. Si habéis escuchado el disco, ya sabéis quién ganó la batalla.