Arrancaba el año 1994. El Barcelona de Cruyff se encontraba en un ciclo triunfal que le había llevado a ganar tres ligas consecutivas y la Copa de Europa de 1992. El Real Madrid, por su parte, vivía una época de inestabilidad e incertidumbre, desnortado tras el declive de la Quinta del Buitre y sonado por el mazazo de las dos ligas perdidas en Tenerife, sin ser capaz Mendoza, con su errática política de fichajes, de enderezar el rumbo.A dos puntos del Barcelona y cuatro del Deportivo, líder, se presentó el equipo que entonces entrenaba Benito Floro en el Camp Nou el 8 de enero, dispuesto a virar el rumbo de los acontecimientos de los últimos años. Pero no fue así. El Madrid duró 24 minutos, el tiempo que tardó Romario en romperle la cintura a Alkorta, una jugada que perseguirá al central vasco hasta la eternidad. El primer tiempo terminó con el 1-0, pero en la reanudación los goles fueron cayendo como fruta madura: uno de Koeman, otros dos de Romario e incluso uno de Iván Iglesias, uno de esos fichajes en plan boutade tan típicos del último Cruyff. 5-0 fue el marcador final. El Madrid salía de Barcelona vencido y humillado y Floro, herido de muerte. Dos meses después, tras una derrota en Lleida, el técnico era destituido.