El 11 de junio, Florentino cayó en un profundo sueño, convertido a la postre en una desagradable pesadilla. Para empezar, Florentino soño que Cristiano, la joya de la corona, su niño mimado, el hombre de los 96 millones, era eliminado en octavos de final del Mundial de Sudáfrica con más pena que gloria, sin demostrar en ningún momento el porqué de su consideración entre los mejores del mundo. No contento con eso, el cruel sueño castigó a Florentino con la victoria de Del Bosque, el entrenador al que Valdano y él habían despreciado siete años antes, sobre Queiroz, su sustituto entonces en el banquillo, el hombre al que los trajes le quedaban -y le siguen quedando- como un guante, pero que fue incapaz de sacar una gota de fútbol de la selección lusa en su enfrentamiento ante España. La lección táctica del caduco Del Bosque al moderno Queriroz hizo que a Florentino, en su modorra, se le revolvieran las tripas y le rechinaran los dientes.
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viernes, 16 de julio de 2010
La pesadilla de Florentino
El 11 de junio, Florentino cayó en un profundo sueño, convertido a la postre en una desagradable pesadilla. Para empezar, Florentino soño que Cristiano, la joya de la corona, su niño mimado, el hombre de los 96 millones, era eliminado en octavos de final del Mundial de Sudáfrica con más pena que gloria, sin demostrar en ningún momento el porqué de su consideración entre los mejores del mundo. No contento con eso, el cruel sueño castigó a Florentino con la victoria de Del Bosque, el entrenador al que Valdano y él habían despreciado siete años antes, sobre Queiroz, su sustituto entonces en el banquillo, el hombre al que los trajes le quedaban -y le siguen quedando- como un guante, pero que fue incapaz de sacar una gota de fútbol de la selección lusa en su enfrentamiento ante España. La lección táctica del caduco Del Bosque al moderno Queriroz hizo que a Florentino, en su modorra, se le revolvieran las tripas y le rechinaran los dientes.
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